Squash y entrenamiento aeróbico
Squash y entrenamiento aeróbico.
Por Adrián “Tony” Sidero
Los deportes aciclicos, se caracterizan por la variedad de cualidades físicas puestas de manifiesto, así como también la amplitud de sistemas energéticos que aportan nutrientes para su desarrollo. Del squash diremos que es predominantemente aeróbico de alta intensidad, donde hay algunos momentos anaerobicos con recuperación entre tantos y al finalizar cada game.
Si tuviéramos que trazar un paralelo con una prueba de atletismo, se asemejaría a los 3000 o 5000 metros, donde el aporte energético más importante proviene de la glucólisis (glucosa y glucógeno que se encuentra en el músculo, la sangre y el hígado y es transformada en energía dentro de la fibra muscular) con presencia de oxígeno en su proceso metabólico.
La frecuencia cardíaca, uno de los métodos de control, oscila entre 150 y 180 PPM y los mejores métodos para mejorar esta cualidad son los fraccionados. Consisten en realizar varias series de una distancia (variar entre los 150 y 1000 mts desde 30” a 3min) a una intensidad tal que una pausa de entre 1 y 2 min. nos permita estar casi recuperados para ejecutar la próxima pasada (interval training).
Según el caso, reduciendo los tiempos de trabajo y manteniendo los tiempos de pausas, podemos aplicar este sistema de entrenamiento con movimientos dentro de la cancha.
El método de entrenamiento Intermitente (muchas series de alta intensidad y corta duración con poca pausa ej: 10 x 10 – 15 x 15) se asemeja a la necesidad de juego y se utiliza en el final de la pretemporada.
Estas formas de trabajo son muy importantes para desarrollar en los períodos de previos al competitivo, ya que junto a la fuerza y la potencia acompañado durante toda la temporada de la flexibilidad, harán bases para buscar el estado de forma en el momento en que el resultado en los torneos se el objetivo primordial.
